Una orquesta de labios arqueados
dinamitan el lenguaje
en un pacto de verborrea que salpica
como el certero veneno de las serpientes.
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Un ritual ruidoso, atronador
eleva el cáliz de la mentira
a la altura de unos ojos
hirviendo de sangre, de rencor y de maldad.
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Un ejército de adornados sinvergüenzas
nos apunta con sus pulgares de hierro
en un pretendido acto hipnótico
que debilite nuestra conciencia.
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Una abrupta cordillera de falsedades
se lanza hambrienta del funeral que pretende
aniquilar nuestro pasado, ahogar nuestro presente
y sentenciar, mortalmente, el escaso futuro.
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Una potente lámina de corbatas y de sillones
avanza brutal, compacta, ordenada,
segando conquistas y derechos
manchados con sangre ya sepultada.
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Una balada de verbos amenazantes
acusa a nuestra inconciencia, a nuestro despilfarro
a nuestro desorden de vida, a nuestra avaricia
como el germen del hambre anunciada.
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Una multitud de insaciables depredadores
nos conducen día a día al patíbulo
en un acto continuado de escarmiento,
de lección para los vírgenes ojos infantiles.
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Una matemática con fórmula finita y forzosa,
una geometría circular y carcelaria
una química de compuestos inocuos,
una moral definida, impuesta y obligatoria.
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Ése es el estribillo de la balada triste de la mentira.
Juan Ramírez Cueto




































Impecable poesía que desgaja crudamente la realidad. Felicidades al autor.
.. y a mi que me gustaría saber quién sos esos “2″, en este caso que valoran negativamente el poema de Ramírez Cueto, Quizá sería mejor que explicaran sus razones, supongo de apoyo a las terribles medidas actuales.
Por mi parte, como Dice Maanuel, felicito a este poeta que en esta y en otras ocasiones con articulos y poesía da en el clavo de todo lo que está ocurriendo y lamento que este texto y otros del mismo autor no sirvan para un debate profundo desde El Guadalope. Pero qué no puede extrañar en este pueblo definido por los personalismos y la presencia constante de pseudohistoriadores y literatos amparados bajo el paragüas de la oficialidad de una forma y otra.
Enfin, felicito a Ramirez Cueto y le emplazo- no le conozco personalmente- a seguir en ese lucha. La poesía combativa a lo largo de la historia de España ha sido fundamental. No es necesario poner aqui ejemplos.